Mejora tus síntomas de la alergia

17.03.2021

Comienza una fecha muy amada por algunos, odiada por otros... la primavera. Los trastornos y los síntomas que caracterizan las alergias estacionales son comunes entre muchos. 

Estornudos frecuentes, nariz congestionada y goteando, tos, picor de ojos, nariz y garganta, exceso de lágrimas, conjuntivitis, nariz enrojecida por excesiva fricción, presencia de ojeras por mayor flujo de sangre en los senos paranasales. 
En los sujetos no alérgicos, las mucosas nasales transportan las partículas ajenas hacia la garganta, donde se ingieren o se expulsan mediante la tos. Algo distinto ocurre, por lo contrario, en los sujetos alérgicos. Estos comienzan un proceso complejo de respuesta inmune que llevará a todos estos síntomas que comentamos más arriba.

El origen de todo este desequilibrio son un hígado y un intestino en disfunción. Se pueden hacer dos cosas en este momento, o trabajamos el origen o los síntomas. A veces tratar ambas cosas es la mejor solución.

Podemos describir dos fases en los procesos alérgicos:

La primera fase es la memoria o evento que generará la próxima vez una respuesta. Cuando el alérgeno entra en el cuerpo será captado por las células presentadoras de antígenos, como las células dendríticas o macrófagos, que transportaran al alérgeno a los ganglios linfáticos donde serán presentados a los linfocitos T.
Tras este primer reconocimiento, los linfocitos T se diferenciarán en un subtipo denominado Th2, "especializado" en la respuesta alérgica y capaz de sintetizar citoquinas como las interleuquinas IL-4, IL-5 e IL-13. La IL-4, y en menor medida la IL-13, activan la producción de anticuerpos específicos para el alérgeno.
Estos anticuerpos específicos, denominados IgE, se fijarán en la superficie de otras células inmunes, como los mastocitos y basófilos. Por otro lado, la IL-5 activa los eosinófilos, otro tipo de células implicadas en el proceso alérgico.

La segunda fase, una vez ya sensibilizados, ocurre cuando volvemos a tener contacto con el alérgeno. Es aquí cuando empieza lo bueno o malo según se mire. 
El alergógeno será capaz de unirse a las moléculas IgE específicamente producidas en la primera fase de los mastocitos y basófilos liberando histamina, que son las responsables de la sintomatología alérgica observada en la rinitis, el asma, la urticaria, etc. 

Regular las interleuquinas será de vital necesidad para mejorar los síntomas. Para ello tenemos plantas como el regaliz, el carpino y el membrillo que nos ayudarán en esta tarea, entre muchas otras.

Para aumentar la IL10 que ayudará en regular las otras interleuquinas tenemos el regaliz, y para regular la IL5 tenemos romero, melisa y tomillo. Para rebajar aún más la IL4 podemos utilizar el propóleo o partenio. Podemos bajar la histamina si la crisis es muy aguda con ortiga y aminoácidos azufrados.

No olvidemos trabajar el intestino e hígado a fondo para ello, con buenas detoxificaciones de 21 días. Para individualizar más los tratamientos no dudéis en contactar conmigo.